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La Defensa, 8 de marzo de 1908

La Defensa, 8 de marzo de 1908

El Alcaide de Linlai que el pueblo mandó al carai” é o título dun apropósito (ou despropósito como o cualifica o seu autor), é dicir unha peza teatral breve e de circunstancias, que se publicou no periódico lalinense La Defensa o 8 de marzo de 1908. Naturalmente está asinado cun pseudónimo, Cu-cú, que seguramente corresponde ao director da publicación, Hipólito Codesido.

Efectivamente, esta obriña fai referencia ao daquelas alcalde de Lalín, o liberal Antonio Crespo, que parece promoveu unha murga no Antroido que perturbou o culto na capela da Virxe das Dores de Lalín.

Este é o texto:

El Alcaide de Linlai que el pueblo mandó al carai

Rápido despropósito en 5 jornadas (ú hornadas).
Personajes:
– A, Alcaide de Linlai.
– L, Larguini, ayudante y luz del Alcaide.
– G, Gordini, ayudante y sombra del mismo.
– C, Camiloni, pobre diablo.
– M, Mozo,
– P, Padre de H, Hija.
– Varios mozos, mozas, niños y músicos.
La acción en Linlai coto redondo del Dux de Venecia, y gobernado por un Alcaide y un Bonsignor (No se responde de averías geográficas e históricas. La Venecia y sus cotos en que se verifica la acción, así como sus autoridades, son así y no hay que hacerle). Época: cualquiera con tal que sea remota.

Jornada I- Salón del castillo o torre de Linlai
Escena 1ª Alcaide, Larguni y Gordini
L.- Señor estamos perdidos
Camiloni ese pobrete
nos vá á poner en un brete.
A.- ¿Que es lo que oyen mis oídos?
L.- Que el cencerro habéis tocado
a su puerta el otro día.
¿Creíais que no lo sabía?
Pues al Dux lo ha denunciado.
G.- ¡Oh! que gran atrevimiento!
L.- El Dux debe estar que trina
y a que le deis os conmina
del hecho conocimiento.
A.- Eso mis iras provoca.
A Camiloni llamad.
G.- ¿Será una barbaridad?
A.- ¿Queréis callaros la boca?
G.- Si humilde esta observación
ante vos hice, Señor,
es porque ese Bonsignor
dio también su corrección
A.- Al Dux y a ese mentecato
que mi conducta censuran
les diré, pues, si me apuran
lo que es ese desacato.
L.- Vete corriendo al instante;
Camiloni que concurra,
¡No se te vaya la Burra
y eches la liebre delante!
(Sale Gordini, y entre tanto Larguini escribe y se rasca la mollera con el mango de su pluma; el Alcaide lee lo que va escribiendo y sonríe satisfecho).

Escena 2ª Dichos, Camiloni.
A.- ¡Firmad aquí miserable!
Os tengo de aniquilar
pues al Dux fuisteis contar
mi conducta censurable.
C.- Nada mas justo Señor,
me tocasteis el cencerro,
reconoced vuestro yerro
y escuchad al Bonsignor.
A- ¿Queréis burlaros de mi?
¡Firmad! Firmad que el fagot
es lo que he tocado yo
y que es cosa baladí.
C. – Señor el Dux va creer
que estamos de él mofa haciendo
cuando escritos vaya viendo
y se canse de leer.
A.- ¡Acabad sino os estrello!
C.- ¡Si de esta salgo y no muero!…
En otro trance tan fiero
si vuelvo hallarme, reviento.
A.- ¿Queréis hacerme rabiar?
C.- ¿Que queréis Señor de mi?
A.- Pues que firméis ahora aquí
C.- ¡Allá va! ¡voy a firmar!
(Firma; Larguini recoge el papel y extiende otro).

Escena 3ª. Dichos menos Camiloni
L.- Señor permitid que os diga
vale poco ese papel
Si otros no dicen con él
ni vale solo una higa.
A.- ¿Que será, pues, conveniente?
L.- Otros de igual testimonio
A.- Del mismísimo demonio
Parece que eres pariente.
G.- ¡Oh! ¡Que muchacho tan listo!
A.- Convocad a medio Coto…
que todo sea alboroto
G.- Mas vamos a armar un pisto!…
A.- Que me importa si consigo
poner a ese Bonsignor
ante el Dux mi superior
como breva o como higo?
G.- Pues dadme los mandamientos
y convocaré cuanto antes.
L.- No tardes ni dos instantes
que son oro los momentos.
[Vase Gordini con varios papeles]

Escena 4ª – Alcaide paseando y Larguini escribiendo
A.- No olvidéis en el escrito
de zumbar la pandereta
al Bonsignor, y que meta
otra vez bulla el maldito.
L.- ¿Quizás será cosa fea?
A.- Es mi voluntad y basta
¡Duro con él y su casta!
L.- Si así lo queréis, que sea.

Escena 5ª – Entran varios mozos y mozas con Gordini.
A.- Os he aquí convocado
para que deis testimonio
de que ese pobre demonio
a calumniarme ha llegado.
Al Dux fue con la noticia
de que he tocado el cencerro
cuando fue que en un entierro
toqué el fagot sin malicia.
M.- Señor a decir verdad
el cencerro hemos oído.
Otro.- Cuantos en la calle han sido
lo oyeron; sino explorad.
M.- ¡Si lo dice todo cristo!…
Otro.- ¡Si es una cosa sabida!.
Otro.- No puede ser desmentida.
Una.- ¡Oh! ¡Oh! que Alcaide tan listo
A.- Basta ya de tonterías,
no me acabéis la paciencia,
os digo yo que en conciencia
eran solo melodías.
Y tengoos de afirmar
que ese Bonsignor también
con Camiloni y alguien
os ha hecho denunciar.
Uno.- ¡Señor eso es imposible!
nuestro noble Bonsignor
no será el denunciador
Todos.- ¡Que no!
Otros.- ¡Jamás!
Otros.- ¡Increíble!
A.- Pues él ha dicho con saña
que el cencerro hemos tocado
¡Creería el muy mimado
no se sabría su maña!
Todos.- ¡Señor eso es vil mentira!
A.- Pues que ha de ser ¡voto a tal!
¿ese papel infernal
no lo dice a quien lo mira?
Unos.- Rendirnos a la violencia
cosa necesaria es.
Otros.- ¡Ea! Rindámonos pues.
Alguna.- Mas lo impide la conciencia
A.- Aquí tenéis documentos,
con que firméis terminamos
Unos.- Pues ante eso firmamos
Todos.- Nos vamos muy descontentos

Capela da Virxe das Dores de Lalín

Capela da Virxe das Dores de Lalín

Jornada II– Plaza con varias callejas y capilla de S. Eleuterio (patrono contra la rabia) en el centro.
Escena 1ª Varios mozos.
M.- ¿No sabéis que el Bonsignor
al Alcaide ha advertido
y el Alcaide se ha herido
en su puntillo de honor?
Al Dux acudió el primero
contra el Alcaide no más.
Otro.- ¡Por el ladrón Barrabás!
Que Alcaide tan embustero!
M.- Por eso el Alcaide ayer
a medio Coto llamó
a firmar lo… ¿que sé yo?
¡tendría mucho que ver!
Uno.- ¿Y tú firmaste?
M.- Firmé
Otro.- Pues ladramos a la luna
M.- Os aseguro que hay una
manera que pensaré
de burlarnos de ese bicho
y de mostrarle también
que nadie le quiere bien.
Varios.- No te entendemos ¿que has dicho?
M. – Pues nada, es cosa sencilla
El Bonsignor es un santo
y nada le gusta tanto
como ver en la capilla
las grandes solemnidades;
y el Alcaide se propone
y en el sigilo dispone
(cual todas sus necedades)
interrumpir con ruido
la fiesta de San Eleuterio…
Uno.- Pues a ponerle un cauterio
y la rabia ha concluido.
Otro.- Entiendo perfectamente
tu proyecto. Y aprobado.
Otro.- Esta loco rematado
el pobre Alcaide.
Otro.- O demente.
M.- ¡Silencio, pues, ¡concluyamos!
la murga haced escapar
Uno.- ¡A no cantar ni bailar!
Todos-. ¡Ni cantamos ni bailamos!
M.- Ya sabéis, por consiguiente
hasta acabarse los cultos
que ya no haya más bultos.
Uno.- A menos que alquiles gente
Otro.- Señores, a lo esencial
que ni uno solo del Coto…
M.- Si alquilan uno que otro
eso es cosa accidental.
(Vanse)

Escena 2ª – Una murga mete un ruido infernal junto a la capilla de San Eleuterio, se llegan algunos mozos, hablan en voz baja con los músicos y estos se retiran por el foro, tocando un paso doble. Entran algunos niños en la capilla y queda desierto todo. Aparecen Larguini y Gordini con cara de pocos amigos, dan unas vueltas en voz baja y se retiran por la izquierda.

Escena 3ª – Se concluye la función en la capilla y aparecen varios mozos con sonrisa picaresca.

Jornada III– La misma decoración.
Escena única – Sale la gente de la capilla, y tres o cuatro músicos tocan solos y se retiran desairados de que nadie baile. Larguini y Gordini dan otro paseito, pero mohínos.

Jornada IV– Prosigue la misma decoración
Escena única – No se ve un alma, más que alguna que otra persona devota.

Jornada V– La decoración continúa.
Escena única – Se está concluyendo el novenario a San Eleuterio; varios mozos a la puerta del santuario; aparecen algunos músicos y danzantes con trajes exóticos. Toca la música.
M.- Cual gritan esos malditos
¡San Eleuterio me valga
si cuando la gente salga
no pagan caros sus gritos!
Uno.- Se disponen a bailar-
Otro.- Voy a romperle el bautismo…
M.- Pero señor que idiotismo
si no son de este lugar.
Uno.- Los dos días que pasaron
la gaita tocó en vacío,
y para armar este lío
media docena alquilaron.
M.- Pues es bonito alquiler
con tres o cuatro animales
abordar asuntos tales.
Otro.- ¡Si, tiene mucho que ver!
(La gente del Coto se retira y quedan los exóticos)

Jornada VI – Habitación interior.
Escena única – Un papá y su hija.
H.- Fiero león debe ser
el del Alcaide papá.
P.- ¿Quien a entendértelo da?
H.- Pues lo que acabo de ver.
P.- ¿Que viste más que el cencerro?
H.- Eso vi, más resultó
que el león lo convirtió
en simulacro de entierro.
P.- Imposible me parece dislate tan inaudito.
H.- Pues así lo he visto escrito
y lo firmé ¡Infelice!
P.- Tu también. Pues hija mía
si niñas hacen firmar
mal la cosa debe andar
y digo ¿quien firmaría?
H.- Aquellos que amenazados
del fiero león se vieron,
caudillos que no supieron
ser hasta el fin esforzados.
Y ¿que había de hacer yo
cuando en aquel trance fiero
me amenazaba severo.
P.- Más ¿alguno no volvió
con sus armas sin mancilla?
H.- ¡Armas! ¡oh! quien trata de eso;
si como al ratón con queso
tentaron a maravilla.
P.- Extraño ese proceder
de guerreros tan feroces
pues a puñaladas y a coces
les harían retroceder.
H.- Eso mismo es lo que digo,
porque en lastimoso estado
hace poco le han dejado
como a mortal enemigo:
cuando creyó en su idiotismo
con gaitas e impertinencias
atacar nuestras creencias
y hacer huir a Dios mismo.
P.- Esa locura insensata
esa gran barbaridad
demuestra su ceguedad
y ¡oh! cuan bien le retrata!
Esos nobles paladines
que rendirse no quisieron
a bailar, cuando supieron
que estorbaban santos fines,
esos que en su corazón
solo nobleza encerraban
y en su conciencia exclamaban
“¡primero es Dios que el León!”
Esos héroes denodados
solo pudieron firmar
por la perfidia engañados.
(Telón rápido)
Si tú curioso lector
no encuentras trama en la historia
espera y luego haz memoria
o pregunta al Bonsignor

Cu-cú



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